sábado, 2 de abril de 2022

18 Años de Siembras y Cosechas Por Alexander Lugo




 

La Siembra del Cuatro, es la labranza de la dignidad

cultural venezolana,

en pos del hombre universal

que florece en cada sonido del alma

(Hurtado / Mendoza)  


Este lunes cuatro de abril se cumple la mayoría de edad del programa musical, centrado en nuestro instrumento nacional como protagonista, más relevante y de más altos logros de nuestra historia musical reciente. Concebido inicialmente como festival competitivo, se ha diversificado orgánicamente como un dinámico movimiento de divulgación y promoción de nuestros jóvenes valores ejecutantes del Cuatro, desde el orden interpretativo -tanto como solistas, como en la importante función de cuatristas acompañantes-, hasta la de compositor, docente, arreglista y luthier.

Con la intención de promover el desarrollo de los ejecutantes y por ende del instrumento musical que representa y define más nuestra identidad musical, el Cuatro, se ha desplegado, gracias a ‘La Siembra’, una plataforma de proyección artística a nivel nacional e internacional, contagiando con esto, a estudiosos y seguidores de nuestra música nacional en sitios tan lejanos como Japón, por nombrar un solo país, donde es sorprendente el fervor que cada día toma nuestra música.

De cómo nació este fabuloso movimiento, de su rutilante trayectoria, de los grandiosos solistas, virtuosos que brillan con luz propia y que han pasado por sus festivales, y en fin de las proyecciones y cosas aún por hacer, nos hablarán, en un dialogo cruzado a tres voces, su creador Asdrúbal “Cheo” Hurtado (ChH), Marco Tulio Mendoza (MTM) y Fernando Millán (F.M). Nos limitamos a triangular y ‘poner a conversar’ desde la distancia, a estos protagonistas y custodios del significado de la fértil cosecha de “La Siembra del Cuatro”.

El Ensamble Gurrufio comenzó a hacer unos talleres de “Aprende y Toca con el Ensamble Gurrufío”. Entonces qué era lo que hacíamos: Que Laya agarraba sus alumnos de maracas, yo los de cuatro, Luis Julio flauta y “Zancudo” los de bajo. Ahí empezaron a llegar muchachos que algunos los conocía, por ejemplo Héctor Molina fue para esos talleres, Carlos Capacho, y así otros, imagínate estamos hablando del 2002, 2003; y siempre la clase mía tenía más gente pues, de allí salieron un poco de muchachos que yo conocí, tocaban “Apure en un viaje”, tocaban “El Pajarillo”, tocaban cosas de los discos de ‘Gurrufío’ y de los discos míos. ((ChH)

 

Nació de una visión responsable, orientada hacia las acciones de promoción y desarrollo del instrumento por excelencia de nuestra identidad musical, “el cuatro”; utilizamos como pretexto temporal, la celebración de una fecha cabalística, “día cuatro, del mes cuatro, del año dos mil cuatro” y su relación homófona con el instrumento, circunstancia por demás incitadora de encuentros de sueños y acciones. (MTM)

 

En Ciudad Bolívar hice la primera reunión, yo era Director de Cultura, claro ahí me apoyé también del estado e hice la primera reunión ahí, otra en Carupano, luego creo que en Barquisimeto, Caracas… oye vale eso fue un éxito. Ese mismo año 2004, junio o julio, ya estábamos haciendo el primer festival -internacional- porque invité a cuatrista que ya yo había dado talleres en Colombia y en Aruba. Y vinieron de Aruba y vinieron de Colombia, comenzó el festival con carácter internacional de una vez. Entonces de ahí todo lo que ha continuado pues, se han hecho alrededor de siete concursos, y otros han sido encuentros, o sea festivales participativos más no competitivos, se han hecho festivales de composición. ¿Por qué? porque normalmente el Cuatro como repertorio no tenía, o no se habían hecho melodías con el cuatro, sino que nosotros versionábamos el “Diablo Suelto”, “Los Potes de San Andrés”, la música de Lauro, los Joropos. (ChH)

 

En cuanto al origen, la génesis de ‘La Siembra’, recuerdo que fue, según las propias palabras del psiquiatra Mendoza Vielma, quien era a la sazón, Director de Cultura de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, y en una ocasión que fuimos a bautizar un disco que le hicieron a Bracho [Ibrahim], fui como guitarrista, “Purrungo” [José Salazar] como mandolinista, Argenis Zabala “el guardiero” como bajista, y Bracho como cuatrista. Fuimos a Barquisimeto, eso debe haber sido entonces, a finales del 2003 o comienzos del 2004, y nos refería Marco Tulio Mendoza Vielma (ese era su nombre) él es psiquiatra por cierto, que en la terraza de su casa allá en Santa Rosa, Barquisimeto, que: “aquí en esta vista que tienes acá, soñábamos conjuntamente con Cheo la fecha por emblemática de que el cuatro de abril de 2004, por la coincidencia de 4, 04, 2004, se escogió como la fecha de inicio, de arranque de La Siembra del Cuatro”. No sé si sería de la charla de estos personajes, -Cheo Hurtado y Marco Tulio Mendoza- de dónde provino el nombre de ‘La Siembra’. (FM)

 

Entonces se me comenzó a prender el bombillo y dije hay que hacer algo, y una vez Ernesto Laya me presentó a un muchacho de Carabobo, Nelson González, y cuando vi a Nelson dije, definitivamente sí hay que hacer algo. Y entonces esa fue como la chispa pues, que prendió la cosa, y andaba con esa idea. Eran siete, ocho, nueve muchachos que tenían destrezas y se lo comenté a Marco Tulio Mendoza una vez que fui a Barquisimeto, yo iba mucho a Barquisimeto, “mira vale tengo una idea de hacer un festival”, y le comencé a contar, bueno lo que había pasado después de esos talleres de “Aprende y Toca con Gurrufío”. Y le dije bueno, de hacer un proyecto: llevar el instrumento a las escuelas a todos los niveles, sembrar las maderas, en cada estado poner un taller de luthería de fabricación de instrumentos… Y él me dice en el trayecto del aeropuerto al hotel: “Cheo eso que tú quieres hacer eso es una siembra del Cuatro”, yo le dije bueno ese es el nombre. (ChH)

 

Comentando más adelante con Cheo –recuerda Alex que yo me dediqué y nunca abandoné la docencia, hasta hace casi cuatro años que me jubilé-, yo siempre lo observé desde el punto de vista del docente, más que del músico ejecutante, y yo le decía a Cheo, le insistía, y todavía lo hago pues, que lo de ‘La Siembra’ estaba muy bien, y de hecho los resultados no pueden ser menos halagadores, que desde que aparece La Siembra del Cuatro, se ha, tanto internacionalizado como a lo interno, nunca antes se había publicado tantas grabaciones, se habían editado tantas producciones musicales, en el cual nuestro instrumento (nacional) fuera el protagonista. (FM)

 

Y así sale la idea, comencé a convocar a los muchachos, a buscar plata, tenía una amiga en el Ministerio…, porque este proyecto comenzó con este gobierno, las cosas hay que decirlas, por supuesto, ‘La Siembra’ tiene 18 años y este gobierno tiene veinte y pico…  Entonces la primera gente que me apoyó a mí fue la del Ministerio de Cultura de este gobierno, entonces una amiga que estaba allí… y ahí comenzamos, el 04, 4, de 2004. Pero si te cuento de alguna manera grosso modo, cómo es que hemos llegado a 18 años. Ya los muchachos han traído premios de Colombia, de Estados Unidos, Grammy’s, reconocimientos y bueno ojalá esto te sirva de cómo comenzó esto que ya no es un proyecto sino una realidad. (ChH)

 

Muestra de ello, nombres como: Carlos Capacho, Jorge Glen, Miguel Siso, Liceth Hernández, Albert Hernández, Roney Silva, José Luis Lara, Nelson González, Luis Pino, Orianis Cedeño, Juancho García, Ernesto Ramírez, Edward Ramírez, Henry Linares, Libardo Rey, Wilfredo Cardona, Fermín Deyán; y agrupaciones de la presencia de “C 4 Trío”, quienes se pavonean por el mundo, asombrando multitudes y desconcertando positivamente a los más acuciosos maestros de las artes sonoras. Nunca antes se habían reunido tantos jóvenes talento alrededor de nuestro emblemático instrumento; definitivamente es el mejor momento cuatrístico de todos los tiempos… Para dignidad de nuestro patrimonio cultural, sus ejecutantes hicieron vestir de gala y señorío la presencia   del cuatro como instrumento insólito en el mundo artístico universal… la mayoría noveles y de proyección artística musical local, poseedores de prodigiosa técnica, con un potencial creciente de creatividad en el manejo del cuatro y una necesidad de expresión insatisfecha de espacios y oportunidades socioculturales. (MTM)

 

Yo le insistía a Cheo que había que ir un poco más allá, inclusive tuve unas conversaciones hasta con Elena [Gil], de quien yo había sido su director musical y guitarrista un tiempo, y que a la sazón ella estaba en el bloque parlamentario de Guayana en calidad de Diputada y en calidad de músico pues, en la necesidad de que el Cuatro fuese decretado como un instrumento de enseñanza obligatoria en la Escuela básica, para lo cual había que prever entonces, primero que había que fabricar urgentemente unos cincuenta mil cuatros pues, para dar efecto a esa medida y en segundo término elaborar el “Manual” de tocar el Cuatro, porque ya desde entonces era a ‘ojos vista’ que no existía un manual, lo único que existía eran unas directrices, que si mal no recuerdo fueron hechas por Jesús Torres en aquel célebre convenio con el Ministerio de Educación. De hecho al día de hoy sigue la cosa igual, no existe un método, sino tantos métodos como profesores y/o ejecutantes de Cuatro hay. Al punto de que incluso es el objeto de la Tesis de Doctorado de mi esposa Maritza Ramos de Millán, en la cual se demuestra y con entrevistas a varias personalidades, tanto cuatristas, compositores, docentes, de que efectivamente no existe a la fecha el método de Cuatro. Yo creo que eso es todavía materia pendiente. (FM)

 

Nos ocupará en el tiempo por venir, la consolidación de una enseñanza masiva del instrumento en la infancia venezolana, para ello, resulta indispensable la preparación pedagógica de personal y la aplicación de métodos innovadores en la enseñanza del versátil instrumento. (MTM)

 

Y en cuanto a eso mismo, por allá forzaron la barra, el maestro José Antonio Abreu, cuando impelido no sé si por la sugerencia, o imposición, no lo sé, del Comandante Chávez, de que El Sistema debía incluir la música venezolana, y él (Abreu) lo hizo de una manera un tanto precipitada, al punto de que se hace el Programa ‘Alma Llanera’, era como un hijo bastardo de El Sistema de Coros y Orquestas Juveniles de Venezuela. Esto permanece igual, de hecho los instructores de Cuatro que están adscritos a El Sistema, que están trabajando con esos muchachos que incorporaron “mira no, ponte ahí a dar clases de Cuatro”, y en efecto ninguno tiene un método como tal o tienen igualmente el mismo problema de que no existe “El Método”, sino que cada quien aplica por su lado las maneras como él aprendió, o como él cree que debería enseñar. (FM)

 

Entonces comenzamos a construir también un repertorio del ‘Cuatro para el Cuatro’. Composiciones bueno, que Hernán [Gamboa] ya tenía cosas y Freddy [Reyna] alguna más que otra, no sé otros cuatristas que hayan compuesto… bueno creo que los temas de Jacinto Pérez posiblemente tenía algunos de ellos. (ChH)

 

Pero de hecho que eso me parece materia pendiente, pero también conveniente sería que es delicado, por cuanto significaría el hecho de hacerlo obligatorio y de incluirlo en el programa de educación básica, eso de que el método de Cuatro no existe y la necesidad perentoria de hacer los instrumentos requeridos para tal objeto. Y como cuestión de que yo le oponía, no era una discusión así… eran mis observaciones par con Cheo, lo de ‘La Siembra’ era algo más bien eventual, y lo otro tenía un fin que iba más allá, que iba ya a insertarlo en los planes de educación, la inclusión del Cuatro como instrumento en la Escuela básica obligatorio para toda Venezuela. (FM)

 

Igualmente y de importancia estratégica, el rescate, promoción   y divulgación de las técnicas de elaboración de los instrumentos, conocimientos hoy en manos de destacados Luthiers populares y académicos. Necesitamos cuatros, cuya capacidad sonora y de afinación, protejan la educación   musical exquisita de nuestros niños, niñas y adolescentes. (MTM)

 

Pero un hecho es que ‘La Siembra’ ha tenido un éxito, un impacto y una trayectoria que se mantiene vigente y siempre en expectación. En conversaciones con Cheo me dice que cada vez es más difícil realizarlo, que él quisiera pues ya que los muchachos productos de esto, tomasen las banderas pues… que se encargasen ellos de seguir su trabajo, profundizar lo de ‘La Siembra’, y ver un poco más allá de eso en cuanto a los programas de educación. (FM)

 

Bueno y ahorita como tú lo sabes Alexander, está la gran noticia que vamos a tener ese espacio en la Universidad Central de Venezuela con la Creación de nuestra cátedra: “La Cátedra Libre de Cuatro Venezolano”. (ChH)

 

Con esta “gran noticia” de la creación de la Cátedra que anuncia el maestro Cheo Hurtado, redondeamos las conversas. El Diseño Curricular elaborado por quien esto escribe y por la maestra cultora Milagros Figuera, ya ha sido presentado y discutido con una comunidad de cuatristas venezolanos de larga trayectoria y expuesto en su primera instancia, ante las autoridades de la UCV.

Seguirá, ya en su mayoría de edad, su trayectoria ‘La Siembra’ -ahora a nivel universitario- dando sus valiosos frutos y en camino indetenible hasta la Unesco. La cosecha de estos fértiles campos creativos, labrados por manos virtuosas tan conocedoras y puras, han plantado las semillas que germinan y se desarrollan, dejando su brillante trascendencia.

Autor: Alexander Lugo Rodríguez

02 de abril de 2022





domingo, 27 de marzo de 2022

Significados de la Música Venezolana y sus Tramas de Sentido. Por Alexander Lugo

 


A mediados del año 2011, fui entrevistado por una docente de música y cantante lirico, con incursiones exitosas en el canto popular, que realizaba su Tesis Doctoral. Formé parte de un conjunto de músicos que la investigadora había escogido para elaborar sus planteamientos y desarrollar toda una propuesta desde la óptica metodológica construccionista de la música venezolana.

La pregunta fundamental que se nos planteó, por separado y en nuestros propios ambientes laborales, fue: ¿Qué significa para ti la música venezolana? Los temas, según se puede leer en la propia tesis se desarrollaron: “tomando trechos de los relatos donde aparecen diferentes expresiones de sentido citadas textualmente y que actúan como núcleos que contribuyen al tema o subtema de que se trate”.

Los entrevistados no fuimos identificados por nuestros nombres, el trabajo, por demás interesante y preciosamente presentado y desarrollado, consolidó en la investigadora su “convicción en cuanto a que la construcción de conocimientos acerca de los sentidos subjetivos vinculados a prácticas y procesos de la música venezolana, sólo podía ser realizada a partir de métodos cualitativos, dentro de una perspectiva interpretativa…”

Los discursos extraídos de cada entrevistado, al tener como centro de nuestra reflexión el tema cuestionado referido a la música, “evocan permanentemente los rasgos esenciales de este arte”.

Posteriormente fui designado por la Universidad donde laboro como parte del jurado de la misma tesis, por lo que me vi doblemente vinculado a su desarrollo, evaluación y aprobación.

Extracto de dicha Tesis algunos párrafos donde se citan partes de mis declaraciones, con ligeras modificaciones de estilo (los relatos por supuesto fueron grabados y luego transcritos textualmente), asimismo incorporo algunos subtítulos y comentarios de la investigadora (estos últimos van entre paréntesis).

La Tesis fue defendida hace casi diez años (noviembre de 2012), obteniendo la máxima calificación y las recomendaciones para su publicación. Considero que mis humildes opiniones pudieran servirle a algunos para debatir o cuestionar diversos puntos de vista sobre un tema que cada día se hace más imperioso sacar a la luz de los debates y las discusiones públicas.

Con el transcurrir del tiempo he tenido la necesidad espiritual y estética de modificar algunas de las ideas que allí planteo, sin embargo la gran mayoría de ellas las sostengo. En cuanto a las descripciones de mi experiencia vivencial con la música, al releerlas me han confirmado un sentido de evolución y profundización en mi mundo de vida.

Pido disculpas de antemano por la pretenciosa postura de transcribir textos donde me citan, pero un discurso es la expresión arrojada y muchas veces impertinente de una idea o punto de vista. Ya en este momento las leo como si de otra persona se tratara y puedo también debatirlas, enmendarlas o confirmarlas.

Pertenencia e Identidad

… En principio quise estudiar la música en forma sistemática: Teoría y Solfeo, la práctica orquestal, manejo de repertorio académico. La música venezolana estaba siempre en mí, pero no trabajada… Pero también empieza a aparecer una afición por la música popular en general… Los instrumentos de la música venezolana que yo ejecuto no los estudié en escuelas, sino que me formé como autodidacta, solo que yo ponía en práctica cosas de la teoría para mis primeras interpretaciones... primero fijando bien los tonos y semitonos y empecé a sacar cosas de oído; después me liberé por completo de la partitura… de toda esa parte y así me fui inclinando más a lo popular y tradicional.


Desarrollo de Competencias a través de la Música

… como te dije ahorita que comencé a estudiar música de manera formal, en un conservatorio, en una escuela de música, entonces esto, (la música venezolana) queda puesto así como de lado, pero eso está alrededor de uno. Mis padres no eran músicos, tenía unos primos que eran músicos populares y me gustaba mucho reunirme con ellos, mis tíos mandolinistas y cantores… Yo sentía que ellos me admiraban porque yo sabía leer música y ellos no podían hacerlo, pero yo realmente era quien los admiraba por toda la música que hacían. Siempre que iba para allá, los buscaba donde estaban -que era bien retirado de donde yo vivía- para apreciar la música que hacían.

 

Hacerse adulto en Compañía de la Música Venezolana

           (La trama de sentido que se entreteje alrededor y a partir de la música venezolana (MV), acompaña o envuelve al niño o joven que se involucra en ella. Los procesos inherentes al aprendizaje de las técnicas, la disciplina de los entrenamientos, de los encuentros para hacer música en grupo, la búsqueda de la sintonía con los estilos y sus particularidades y sus tradiciones, entre muchas otras prácticas y saberes, forman parte del espacio simbólico en el que los niños y jóvenes construyen sentidos subjetivos sobre la música. El sentido de pertenencia es presentado en dos formas principalmente; por una parte como expresión de posesión, de lo mío, de lo nuestro, que es tanto una tendencia simbólica y un privilegio, como un saber acerca de algo que necesita ser conocido. La pertenencia puede ser vista como posesión en una dirección inversa, como que es la música la que posee o se apodera de la persona; "penetrar en la “esfera estética, la experiencia de ser poseído por el objeto”, veamos lo que dice nuestro entrevistado):

… para mí la música venezolana en un momento dado toma un protagonismo, llega un momento en que se adueña, pues, en el caso mío, se adueña de lo que yo soy como músico, de lo que he ido formando, de lo que estudié, de mi apreciación propia de la estética musical, de la interpretación musical.


Construcción Social de Subjetividad: Reconocerse como músico

(El reconocer como músico al otro, en especial cuando se trata de músicos eminentes, admirados, aparece también, constituyéndose esta configuración subjetiva):

… yo veo a Antonio Lauro y quizás eso puede haber pasado con Modesta Bor y con Antonio Estévez, sobre todo, que ellos eran músicos populares, o por lo menos, tenían una formación, un contexto familiar, un acervo en la música popular… muy fuerte y van formándose como músicos académicos manteniendo ese apego a lo popular…

(Al desplegar en sus relatos los procesos de comprensión de una especie de genealogía de los desarrollos musicales en Venezuela y más allá, comienzan a aparecer las menciones a los predecesores y a los que, quizás en un momento, fueron contemporáneos a los que se idealizaba).



El Tesoro Musical de Venezuela

…Nuestra riqueza y variedad de formas y de armonías, su estructura melódica (…) pienso que, de quince años para acá, hay un realce en la música venezolana, mejor dicho, eso siempre ha estado ahí, pero la gente como que se ocupa más, la escucha, la valora… y uno ve a los muchachos jóvenes muy interesados, tarareando y haciendo música venezolana.

(Aprovechar esa riqueza depende de que podamos conectarnos con ella, de que la conozcamos, que su existencia esté en nuestro horizonte):

… yo pienso que la riqueza de cualquier músico es poder, si no ejecutar, por lo menos poder ampliar el horizonte de conocimientos, pues, de modo que en cualquier caso sea de provecho.


Entre la Guataca y la Academia: Convergencia de Saberes

…recuerdo que en el caso de los que estábamos en el Sistema de Orquestas y más si pertenecías a la familia de los metales como yo -en la música clásica me formé como trombonista- y tocabas música popular, eras mal visto y criticado hasta por los mismos compañeros, las cuerdas, maderas, estos hacían comentarios burlistas, como diciendo: “que guataquero”, una cosa así. Pero eso fue cambiando poco a poco, llega un momento en que se le concibe como una música que tiene un gran valor; y sobre todo una música cuando está bien hecha, como debe ser toda música, una música tiene su valor en cuanto esté bien hecha, bien interpretada.

… Trataba de tocar todo lo que oía, incluso por la radio (…) que ponían mucha música venezolana. Entonces, bueno, esa era la música que yo escuchaba… tan es así que cuando yo empiezo a estudiar música clásica, comienzo a buscar… discografía, es otro mundo donde tengo que empezar a cultivarme, porque no era de mi entorno, pero si era como una fiebre…

(En sus relatos los actores sociales hacen visible la línea demarcadora entre lo popular y lo académico y las estrategias que ponen en práctica para navegar entre esos dos mundos).


Estética Europea y Formación de Conservatorio. Escuelas venezolanas de composición

(Históricamente esos mundos han estado tocándose, como lo expresa esta reflexión):

... Y evidentemente, de estos tres maestros que he nombrado (Lauro, Estévez y Bor) no podemos obviar que ellos están bajo la égida del maestro Sojo, que destacaba eso; que quizás en otro momento histórico, si vemos hacia atrás, la llamada Música de la Colonia, evidentemente esos músicos estaban allí, pensemos en Lino Gallardo, Juan Manuel Olivares o José Ángel Lamas, tendrían que, dentro de ellos, reminiscencias de su música, pero estaban trabajando una música muy particular que … quizás, los alentaba a ello el Padre Sojo, que era hacer una música Sacra al estilo de Europa.

... Vicente Emilio Sojo, el maestro Sojo, era un nacionalista en ese sentido, además fue un músico popular, guitarrista, serenatero y recopilador de muchos cantos tradicionales. Entonces eso se ve que influyó muchísimo -no en que un Lauro tuviera todo ese bagaje, o un Antonio Estévez, o una Modesta Bor, (…) o un Inocente Carreño con la música de Margarita- sino en darle el valor a esa música…




... Esa anécdota extraordinaria de cómo es que, cuando está componiendo la Cantata Criolla Antonio Estévez, le dice el maestro Sojo: “pero ¿tú has visto realmente un contrapunteo en el llano? Porque aunque seas de Calabozo tú te has metido…? Entonces Sojo lo motiva a que fuera a escuchar la música llanera. Y Estévez hace ese viaje maravilloso a Barinas y Apure, donde se consigue con el Indio Figueredo, ese extraordinario viaje en compañía de Freddy Reyna y Reynaldo Espinoza. El maestro lo motiva a buscar realmente la tierra.



... Pero, eso es algo como que está dentro del músico y salió, salió y en su música está clarita, la presencia de los ritmos de la música tradicional, de las melodías, de las armonías y, en el caso de Antonio Estévez, de la atmósfera de la música del llano, o sea, describir esa atmósfera… claro, era también ese periodo que utilizaba Sojo, que era el ‘impresionismo’ musical, esos colores que ellos trabajan allí, (…).

…Sí, además, que trascienden fundamentalmente estos maestros de la escuela de Sojo por la música venezolana, la música académica, una ‘Glosa Sinfónica’, sus conciertos, la ‘Cantata Criolla’, los Valses venezolanos, justamente aquello que representa más, que denota más la música venezolana… como el caso extraordinario de Lauro.

... Todo ese ambiente, yo no sé si es una exageración mía pero es un ambiente único. Evidentemente cuando ya estaban formando esa cantidad de talentos que confluyeron ahí con el maestro Sojo, y luego ese movimiento que se gestó como tal, las obras que iban saliendo, que se dieron, los Castellanos: Evencio y Gonzalo, por nombrar solo algunos. Pero diría que todos ellos son unos grandes amantes y cultores de la música venezolana. Evencio Castellanos fue un gran intérprete de valses venezolanos al piano, sus grabaciones son referencias, incluso inspiraron a Lauro a componer sus valses para guitarra.


(Las primeras experiencias y los modos en que los actores sociales entablan relación con sus contextos de vida respecto a la música, me dejan ver una urdimbre de significados cuya riqueza y profundidad emerge gracias a la perspectiva epistemológica interpretativa que propicia un acercamiento metodológico a una complejidad cuya comprensión apenas se inicia).

 

Música Venezolana: Representaciones, Legitimaciones

… No es solo joropo, que de por sí es muy rico y variado si hablamos del joropo como tal, es decir, si vamos a hablar del joropo tuyero, del llanero, del oriental y hasta del joropo guayanés que no tiene mucho tiempo de denominarse así. Yo soy nacido en Ciudad Bolívar pero me crie en El Tigre. Esto lo sé más que todo por conversaciones, pero, la gente que hacía joropos en Bolívar, pensaban que era joropo llanero; o lo hacían, digámoslo así, pero de un modo muy particular; después: ‘oye pero ese es un joropo distinto’, porque tiene como de cumanés o del joropo oriental, más que todo de Sucre, y por supuesto del llanero como tal.

… yo tengo también unas diferencia de percepción en cuanto a que el joropo realmente sea la música que nos representa a nivel nacional; es decir nos representa porque como que ha tomado eso, pero, por qué no pudo haber sido otra, ¿no? Y tiene que ver hasta con situaciones económicas y políticas, eso está claro.

 

Paisajes Musicales

… Por la misma situación de la explotación petrolera en los años 50, prácticamente El Tigre fue fundado por margariteños y por gente venida de lugares tan lejanos como Maracaibo y otros lugares vecinos como Bolívar, etc., (…) porque El Tigre no existía, sino los pueblitos y caseríos muy perdidos aledaños a él; Aragua de Barcelona era el pueblo cercano más importante del estado Anzoátegui, Ciudad Bolívar está muy cerca. El Tigre, luego por dicha explotación petrolera, se desarrolla. Eso me permitió escuchar mucha música oriental, música zuliana (en El Tigre existen muchos grupos de gaitas), galeronistas… es una cosa como de todos los días… y, por supuesto la música llanera. Queda muy cerquita Pariaguán (a 60 Km.) que es como una parte de Guárico; lo mismo que Bolívar con sus calipsos, Monagas, hacia El Chaparro y Cachipo hay mucha ganadería y se hace mucha música de joropo llanero.

…quizás por esa variedad y esa riqueza de formas y de maneras de ejecutar la música venezolana, (…) es que se dificulta hasta para nosotros mismos conocerla bien, conocerla y comprenderla en todo su esplendor…

… Escuchábamos los discos, escuchábamos a Serenata Guayanesa cuando se presentaba en vivo en El Tigre, a Morella Muñoz cuando iba a la Casa de la Cultura, hasta a Alí Primera lo fuimos a ver allí. A Cruz Quinal, un legendario mandolinista y constructor de instrumentos. Cecilia Todd, con Miguel Delgado Estévez,… Fueron esos descubrimientos de, cómo importantes músicos ejecutaban con esa maestría la música venezolana, tanto cantantes como instrumentistas… ¿Cómo toma forma eso luego (en mí)? Oye… es como… sí… como una identidad… Siempre recuerdo cuando conocí a Luis Mariano y quedé enganchado inmediatamente con su música.




(En este testimonio encontramos cómo estos “importantes músicos”, al aportar su maestría interpretativa al cultivo de la MV le comunican a esta esa importancia, la realzan a los ojos de estos jóvenes, la conectan con todo un universo simbólico. El cultivo de la MV, en lo que se conceptúa como un alto nivel de calidad, se legitima en un universo simbólico en el que las figuras de prestigio, “legendarias”, son como dioses. El profesor dice que ese descubrimiento toma forma… como una identidad.)

(Ese acervo musical, como afirma el entrevistado, siempre se está haciendo):

… Porque la música venezolana, como pasa con casi toda música popular, es música de interpretación y repentismo –permíteme utilizar ese término-; es quizás, una música que siempre se está haciendo, o sea, que si tú eres galeronista oriental, de repente un día ves que hay una forma distinta, otra figura… o escuchas a alguien y te das cuenta que hay otra manera de interpretarlo, eso hace que esa música que llaman folklórica, o tradicional, siempre se está enriqueciendo…


(Por todo ello me siento privilegiada por la vida de haber tenido la experiencia de vivir simultáneamente en diferentes dimensiones temporales compartiendo con genuinos pensadores y artistas el amor y el conocimiento por la Música de Venezuela).

 


Alexander Lugo Rodríguez

27 de marzo de 2022


lunes, 14 de marzo de 2022

SEMBRADOR, MAESTRO Y GUÍA Por Alexander Lugo

 




En ocasión de celebrarse un aniversario más del nacimiento del Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa –en ese momento los 114 años- le dedicamos estas décimas que luego se grabaron en ritmo de Galerón margariteño, para celebrar los ochenta de creación del Instituto Pedagógico de Caracas. Siendo el maestro Prieto uno de sus impulsores y por todo el legado que luminosamente nos dejara en el mundo de las Letras y la Educación.

Sus Obras y su pensamiento vivirán por siempre y serán faro luminoso en todas las horas.

Hoy catorce de marzo de 2022, a ciento veinte años de su nacimiento, lo celebramos y sentimos más viva que nunca su memoria eterna.

 

 

SEMBRADOR, MAESTRO Y GUÍA

Galerón a Prieto

 

 

Sería un 14 de marzo

Cuando nació en La Asunción

En mil novecientos dos

Con la luz de Garcilaso

Con el sol en el ocaso

Y azul en el firmamento

De coraje y de talento

Por los dioses bendecido

Soñador y peregrino

Un hombre de azul y viento

 

Fue su madre rezandera

Orando amasaba el pan

Fe y trabajo se unirán

En su formación primera

Su padre artesano era

Del metal, la orfebrería

Del Arte y la Poesía

Su espíritu llenará

Luis Beltrán siempre será

Sembrador, Maestro y Guía

 

La Sociedad de Maestros

Hoy llamada Federación

Ley Orgánica de Educación,

Instituto de Mejoramiento

El INCE, que fue cimiento

Consejo de Universidades

Comedores Escolares

Escuelas de Teatro y Cine

Taller de Arte y afines

Son sus obras estelares

 

El negro Prieto, "orejón"

Margariteño de siempre

Luchador, hombre valiente

Magisterio es su misión,

Su obra, su creación

Su palabra, su legado

Sus ideales alcanzados

Han sembrado los caminos

Y aun se oyen los latidos

Por las obras que ha dejado.

 

 

Autor: Alexander Lugo Rodríguez

14 de marzo de 2022

 



domingo, 21 de noviembre de 2021

Record Guinness para un País de Orquestas. Autor: Alexander Lugo




La Música es la poesía del aire

Jean Paul Richter


Un Núcleo es la unidad académica y social donde comienza toda la aventura del saber y hacer musical de “El Sistema”. Los cuarenta y seis años de historia y más de un millón de almas vibrando al son de las musas poéticas del aire, (Richter) tienen su génesis y base en esos núcleos, desperdigados en mucho más de cuatrocientos centros de formación de gran hervidero musical, en todas la ciudades y poblaciones de la ancha Venezuela.

En uno de esos verdaderos seminarios de mística consagración al vivir y soñar la música, iniciamos nuestra formación musical, desde la temprana adolescencia hemos sentido la evolución de esta gran aventura de casi medio siglo de vida que ha dado tanto por la cultura y por un mejor vivir de tanto niños y jóvenes.

Desde allí nos sorprendió el osado comunicado convocando a embarcarnos una vez más, en una alucinante aventura musical, esta vez la de batir un record mundial, reuniendo a miles de músicos tocando un fabuloso e inédito concierto, que rebasaría todo lo hecho en la historia musical del orbe.

Sólo el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela podía hacerlo, aquella inaudita aventura iniciada por un joven de 36 años en febrero de 1975, y que ha llenado el país de orquestas y coros y regado el suelo fértil de su patria de sonidos, de conciertos y de sueños. José Antonio Abreu sigue haciendo milagros desde su inmortalidad. ¡Bravo Maestro, ahora es que nos das ejemplos y despliegas tu sublime magia!

Y en su honor se organizó el gran evento. La planificación, que se inicia con la escogencia del repertorio que cumpla con las exigencias de la organización que avalaría el Record Guinness, una obra sinfónica de no menos de cinco minutos de duración, ejecutada simultáneamente y en un mismo espacio por músicos profesionalmente formados, dirigidos por un director de méritos suficientes y sin interrupciones.  La obra escogida fue, la ya famosa en toda Venezuela, “Marcha Eslava” en Si bemol menor, Op. 31 de Piotr Ilich Tchaikovsky, estrenada en Moscú el 17 de noviembre de 1876. A esta obra original del gran compositor ruso se fueron agregando con el correr de los días y en apresurado desarrollo, un conjunto de piezas que aunque no fueran requisitos para alcanzar el record, completarían un verdadero programa de conciertos: El Himno Nacional de Venezuela, El Te Deum, El Merengue del Primer Dedo, El Chamambo, El Aleluya, Venezuela y El Alma llanera. Estas tres últimas con la participación de los Programas Académicos Corales y “Alma Llanera”. Conformando en total más de doce mil músicos en escena.

Para la medición del record por parte de los técnicos de la organización del Guinness se sumaron más de trescientos supervisores y testigos del concierto, se computaron en efectividad tocando "La Marcha Eslava” 8.573 músicos, bajo la conducción del joven maestro Andrés David Ascanio Abreu. Todo un logro, una experiencia inolvidable para esa multitud de almas vibrantes que tuvimos el privilegio de sentarnos con la mayor emoción y orgullo a hacer historia una vez más en este noble país. 

Desde el Núcleo Los Rosales, uno pequeñito y muy nuevo de los Centro académicos, asistimos un contingente de cien personas, entre músicos, profesores, personal administrativo y representantes en funciones de supervisores. La emoción en las caras de los niños me las llevo como el premio mayor a la constancia y sacrificio. Las palabras emocionadas de los padres y representantes, el entusiasmo de los profesores y personal del Núcleo nuestra mayor satisfacción. El Record Guinnes es para un país todo, cohesionado y sin fronteras ni diferencias ideológicas, que palpita al unísono por su futuro en las caras de esos niños llenas de ilusión y esperanzas.


Alexander Lugo Rodríguez

21 de noviembre de 2021








lunes, 15 de noviembre de 2021

LAS REMINISCENCIAS DE BILLO FRÓMETA 106 AÑOS DESPUÉS. Por Alexander Lugo

 


Si Venezuela se hundiera alguna vez

y quedaran los discos de La Billos flotando

se podría reconstruir el país

 

(Aquiles Nazoa)

 

 

Mencionar el nombre de Billo es referirse a un hombre-orquesta que fuera también un alucinado poeta enamorado de una ciudad, es evocar la imagen de un caballero dedicado al pobre propósito de asombrar con sombreros y con armonías. También es evocar la noción del arte musical como un juego selecto de emociones –a la manera del análisis Cartesiano, donde la Música tiene por misión: “Fascinar a los hombres y despertar en sus almas los más variados sentimientos”- y la del poeta y filósofo donde La Música produce un tipo de placer sin el que la naturaleza humana no puede vivir. Por ello es que nombrar a Billo supone evocar el fatigado crepúsculo de mediados del siglo siglo XX y esa articulada pompa de los salones del dancing o de la pantomima caribeña en el desfile de máscaras. Ninguna de estas evocaciones es falsa, pero todas corresponden a verdades parciales y contradicen, o descuidan, hechos notorios.

Billo fue una especie de simbolista, un gran cronista y sentimental bardo del imaginario popular de la urbe. Se destaca en sus temas la melancólica añoranza como en: “Epa Isidoro”, Caracas Vieja”, “Nuevo Circo” y sobre todo en “Sueño Caraqueño”: Han cambiado mi Caracas compañeros, poco a poco se me ha ido mi ciudad, la han llenado de bonitos rascacielos, y sus lindo techos rojos ya no están. Los pasteles de Tricás después de misa, el Pampán de Gradillas a Sociedad, los vermouth los domingos por la tarde, donde toda la cuerdita iba a bailar…

La métrica en Billo es espontánea, aunque cuadrada y predecible. No busca sorprender experimentando, se va por los caminos reales del sonido, no le preocupa que lo tilden de “gallego” o elemental en el swing. Si procura los juegos tímbricos de los roncos saxofones en antífonas con los metálicos brillos de trompetas y trombones. Diálogos recurrentes que aprecia y copia frugalmente de Pérez Prado. Los coros son otra cosa, especies de semi-montunos apaciguados y con mucha cadencia para el baile. Definitivamente para él, el bailador es lo principal y lo tiene presente siempre que se sienta al piano a componer o elaborar sus sabrosos arreglos. “Música pa’l bailador” podría perfectamente ser su lema. Y el público se lo agradece con fidelidad y devoción.

Tiene de su Santo Domingo inolvidable un apego al sonido caribeño lleno de nostalgias, esa predilección por las sordinas en las trompetas son reminiscencia de algo distante que se trajo prendado en la camisa, también hay una lejana tristeza en los coros a tres voces como en lamentación. Los solos de trombones y saxos son otra cosa, como diciendo yo siempre me supero a la adversidad, es un hombre que se supera diariamente a sí mismo y a su medio, muchas veces hostil.

La simplicidad de su técnica para la sección rítmica de la orquesta puede ser un argumento a favor de su grandeza como orquestador. Ante la impecable armonización y presencia de Luis Alfonso Larrain –su gran amigo- o la genialidad tímbrica y explosión rítmica de Aldemaro –su gran antagonista- Billo se mantiene, guapachoso, alegre y fiestero, con su estilo ya un poco anacrónico pero sembrado en el gusto de los bailadores. En eso no tendrá rival, será el músico de la calle, de los templetes del carnaval, de los barrios bullangueros, pero también de los grandes salones y los círculos bonchones de la ciudad.

Una cosa especial será su música para la época de pascuas y despedida de año, “Cantares de Navidad” suena a una época de tan familiar festejo que se mete dentro de uno para entonar a coro: “La Billo Caracas pide al Dios del Cielo, que todos pasemos feliz año nuevo”. Y pueda “solear” Cheo García con su inconfundible brillo: “En las navidades canto con cariño para que se alegren todos mis amigos”. También en la alegría de esas fechas asoma sus melancólicas tristezas: “Navidad que vuelve, tradición del año, unos van alegres, y otros van llorando”.

Lo de “cronista de la ciudad” no es cuento, pero no solo de ese estremecedor amor que le significó su inefable Caracas, sino de buena parte del país. De la “Sultana del Ávila” nos inundará de sentidos cantos como: “Caracas vieja”, “Caracas siempre Caracas”, “Nuevo Circo”, “El Muerto de las Gradillas”, “El Amolador”, “Canto a Caracas”,… Y del interior: “Pa’ Maracaibo me voy”, “Valencia Señorial”, “Caminito de Guarenas”, “Pa’ Oriente me voy”. Pero siempre volviendo a su Caracas. Ese amor no ha tenido parangón en la música venezolana, tal vez en la poesía de Aquiles Nazoa se puede observar un amor tan grande como el Ávila que protege y corona la eterna ciudad de los indios Caracas.

Tanto énfasis hizo y dio por su segunda patria que la convirtió en primera y principal, y así le reclamó en un jocoso canto a otro gran compositor venezolano, cuando le imploró al maestro Torrealba, con su “Mensaje a Juan Vicente”: Vicente, Chico, compónmele algo a Caraca, un pasaje bien bonito con arpa cuatro y maracas. Que diga así: Caracas es lo más bonito que hay. Que diga así: Mi Cielo y después Caracas compay. Que diga así: Yo quiero ser caraqueño caray. Que diga así: Yo me quedo con Caracas…”.

Esa atribución, esa pertenencia tan suya, ese embeleso inaudito, esa entrega desaforada, ese amor a borbotones, muestra y demuestra el hábito de vincular el nombre de Billo a la noción de paisaje a pie de montaña, de un tranvía que hubo una vez, de unos techos rojos, de unos personajes que pasaron y quedaron, de tantas reminiscencias, de tanto cariño irresistible y constante.

 

Yo pienso que mi verdadera personalidad y mi verdadera orientación en la vida como hombre comenzó en Venezuela. (“Billo” Frómeta)

 

Alexander Lugo Rodríguez

15 de noviembre de 2021,

el día del cumpleaños número ciento seis

de Luis María “Billo” Frómeta.





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